Después de todo, lo que cuenta e importa no es la forma, sino el contenido.
INSPIRADO
Cortázar llega a mis
oídos, con su música “Two candles for two hearts”, que tantas veces hicimos
nuestra. Dos velas para dos corazones,
el tuyo y el mío.
Unidos como
estuvieron en un universo paralelo y
mágico, sólo de los dos.
Hoy volví a ver tu
imagen, tu imagen actual, tu imagen
reciente, la que hace 17 meses que no veo, y mi corazón dio un vuelco.
Miré tu sonrisa, tu
aspecto juvenil –especialmente en una de las fotos— tus ojos grandes y
penetrantes en su mirar, tus labios perfectos, hermosos.
Estabas finamente
ataviada, y no pude menos que echarte de menos ¡enormemente!...
Fue un impacto
fuertísimo, me estrujó el corazón, lo confieso.
Hubiera querido en
ese mismo momento devorar kilómetros, y aparecerme de repente a tu lado, tomar
tu mano, y al cruzarse nuestras miradas, no decir nada ninguno de los dos,
simplemente aceptar el hecho de que volvíamos a estar juntos.
¡Ah!, tal vez tú ni
imaginas las veces que me reprocho ser tan sensible, y seguir tan enamorado de ti
como desde nuestro primer encuentro hace 4 años.
Te veo, y cae un silencio
sobre algunas cosas que nos hemos dicho. Te veo, y desmayo por estar contigo, me doy cuenta
que eres mi mujer, tal y cual te he amado y amo. La mujer a la cual en estos
cuatro años transcurridos permanecí fiel, aunque tú no lo supieras o alguna vez
lo dudaras.
Si, o tú o ninguna,
como dice la canción. Contra viento y marea, contra toda la lógica que quiera suponerse cabe, tú eres lo que mi corazón
anhela más que a nadie en todo el mundo.
Tú y yo, que de
desconocidos, pasamos a integrar nuestras vidas de una manera única.
No, no me interpretes
mal. No es un momento de intimidad lo que quiero de ti, lo que quiero contigo.
Es volver a sentir con esa fuerza tremenda e imparable, todo el amor que he vivido y que se ha concentrado en mi todo este tiempo; el tiempo de tu
silencio, de tu incomunicación.
Amor mío, estoy
enfermo de tristeza. Sí, enfermo de una tristeza que nadie en el mundo me puede
quitar si no eres tú.
Busca la forma, la
manera, tal vez en un acto muy sencillo, en una decisión simple, que me depare
una verdadera alegría. Pero te ruego, hazlo, ¡hazlo porque es urgente! Hazlo
porque si no siento que me voy muriendo lentamente de angustia….¡por ti!, ¡por ti!.
Suponte que alguien a
quien tú escuchas y respetas se acerca a ti y te pregunta: si pudieras hacer realmente feliz a una
persona, ¿te negarías a hacerlo?. Estoy
seguro que la respuesta sería "no". No te negarías, porque tu corazón bueno te
indica que si está en ti poder hacer feliz a alguien, lo vas a hacer.
En tus manos estoy,
está mi vida misma. Toma una decisión, haz un gesto, una indicación clara que
sea capaz de devolverme la felicidad de que carezco. Está en tus manos, y sólo
en las tuyas.
Y no, no te
arrepentirás. ¡Te lo aseguro! No son meras palabras, es mi compromiso para contigo,
y para con Aquel que nos cuida y guarda desde el cielo.
¡Hazlo ya!
enigma
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