No puedo hacerlo.
Es más fuerte que yo.
Porque miro esta foto, y allí estás tú.
Porque no puedo leer a Sabines y no acordarme de ti.
Porque no puedo enterarme de que hubo un terremoto en tu tierra, y no tenerte presente.
Porque no puedo escuchar a Cortázar o a Luis Miguel, y no pensar en ti.
Porque no puedo mirar el morralito que me obsequiaste y no sentir que de alguna manera estás presente.
Porque aquí te siguen esperando la jícara y el popote que me pediste, que no serán de nadie porque son tuyos.
Porque de ti tengo discos compactos, y libros, que tuviste la gentileza de regalarme.
Pero sobre todo, tengo tu impronta personal, tu voz, tu sonrisa, lo grato de tu compañía durante un almuerzo, el diálogo que contigo siempre se hace interesante y ameno.
Y no quiero decir más, porque hallo es suficiente para explicar por qué no puedo hacer eso de "borrón y cuenta nueva". No puedo matar el pasado muy fresco y reciente, no puedo aniquilar la hermosura de una amistad muy especial, como la que hemos tenido.
De dos comunicadores, de dos profesionales, de dos intelectuales, se espera otra cosa. Se espera más.
Y si ambos tenemos caracteres sanguíneos, si ambos somos capaces en un momento de enojarnos fuerte, también es cierto que en ambos está la posibilidad de enmendar el mal momento, de superarlo y de civilizadamente, retomar el hilo de la amistad.
Yo --sinceramente-- no quiero perderte. Espero que tú tampoco lo quieras respecto de mi.
Objeciones aparte. Tú y yo tenemos mucho en común, y creo que eso pesa más que un mal momento.
Me parece legítimo, razonable, adecuado, que volvamos a tratarnos como dos seres inteligentes, que saben que hay mucho más para ganar, si nos mantenemos unidos en amistad, que si en cambio cada uno lo pierde al otro.
Piénsalo, porque aún es el buen tiempo para lograrlo.
La Navidad se acerca y eso genera un espíritu especial. Y no es sensiblería, es algo valioso que posibilita y permite reparar situaciones humanas a veces problematizadas.
Recientemente el Papa Francisco emitió un valioso pensamiento: "Nos resulta difícil perdonar a los otros. Señor, concédenos tu misericordia para ser capaces de perdonar siempre".
Mi perdón lo tienes. Ya te lo he dicho.
Que el mejor lado de tu personalidad, surja esplendoroso, y se muestre con elegancia en una decisión que te va a dar paz y felicidad.
Así lo espero.
enigma
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