Uno no siempre se siente uniformemente inspirado. Veces hay en que los versos fluyen como el agua de un arroyo, y otras en que salen casi a cuentagotas.
Esta vez, evidentemente estaba inspirado. Considero a éste uno de mis mejores poemas, por contenido y estilo. Juzguen ustedes.
MAÑANA
(Abril 25 de 2010)
Se acabaron,
Sí, se acabaron
Las lágrimas
Derramadas
Las insomnes
Madrugadas
Los días
Sin mañana
La luz que
Se apaga
La noche
Que no duerme
El despertar
Aciago
Del día
Que no quiere ser
Se acabaron si
Las lágrimas
Derramadas
Por una herida
No cerrada
El tiempo,
Oh, Dios, el tiempo
Qué
maravillosa
Qué estupenda
Dimensión es
El tiempo todo
Lo
supera
Todo lo cura
Todo lo olvida
Transcurre
Y va dejando atrás
Lo que no fue
Lo que no pudo ser
Y abre un mañana
Nuevo a cada despertar
Un mañana
De renovada esperanza
Cuya voz
No conozco
Cuyos ojos
Aún no he visto
Pero pretendo
Sea dulce y suave
Apasionada y discreta
Inteligente y modesta
Mientras intuyo
Sus curvas sinuosas
Su sonrisa sugestiva
Su voz cálida y sensual
Intuyo su caminar
Y su mirar
Que me arrebatarán
Y lograrán
El comienzo
El comienzo
De una nueva
Etapa de vida
Que será diferente
Que sé durará
Quién sabe cuánto
Pero será mi futuro
El futuro que
Seguiré buscando
Hasta encontrar
Aunque no tenga
Sueño ni despertar
Aunque quede
Exhausto de buscar
Aunque me quede
Tan sólo el
Último de los alientos
Hasta encontrar, sí
Entre millones que hay
A aquella que
Se avenga sin complejos
Libre en su mente
Y su corazón
Para unirse a mi
Para siempre
Para vivir la hermosura
Y la locura de amar
De amar como nunca
De amar como jamás
De sentir que juntos
Somos eternidad
enigma
Textos protegidos por derechos de autor
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